La idea de una economía donde inteligencias artificiales pagan para acceder a servicios digitales comienza a tomar forma. Ya existen agentes autónomos capaces de comprar datos, API o recursos informáticos, impulsados por la blockchain y los micropagos. Sin embargo, las cifras reales están lejos del entusiasmo inicial. Un análisis difundido por Andreessen Horowitz revela que la actividad sigue siendo muy limitada, a pesar de estimaciones mucho más altas. Entre volúmenes corregidos e infraestructuras en construcción, la emergencia de una economía máquina a máquina aún está en sus comienzos.