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OpenAI cierra Sora tras seis meses y ya cambia de rumbo

16:10 ▪ 5 min de lectura ▪ por Fenelon L.
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Hace seis meses, Sora era portada en todos los medios tecnológicos. Número uno en la App Store desde el primer día, un millón de descargas en cinco días, y una asociación de mil millones de dólares con Disney. El producto de vídeo más esperado en la historia de la IA. Hoy, OpenAI cierra todo, sin la menor explicación oficial.

Una entidad luminosa de IA se derrumba sobre el escenario mientras un hombre vestido de traje cierra el telón, simbolizando el abandono repentino de Sora.

En breve

  • OpenAI cierra Sora solo seis meses después de su lanzamiento.
  • La asociación estratégica con Disney finalmente no llegará a buen término.
  • El alto coste de la IA de vídeo parece haber pesado mucho en la decisión.

Sora no sobrevivió a la realidad económica de la IA

OpenAI oficializó esta semana el cierre de Sora, su aplicación de generación de vídeo por inteligencia artificial lanzada en septiembre pasado. 

En la misma línea, la empresa también anunció el fin de varias herramientas relacionadas con el vídeo, incluyendo algunas funcionalidades destinadas a desarrolladores. Revelada por varios medios estadounidenses, incluido el Wall Street Journal, la información confirma un giro estratégico importante en el creador de ChatGPT.

Sobre el papel, sin embargo, Sora lo tenía todo para imponerse. OpenAI prometía una creación de vídeo más realista, más fluida y accesible para la mayoría. La aplicación transformaba simples instrucciones textuales en secuencias visuales sofisticadas, personajes, remixes de escenas, integración de sonido. Un producto impresionante técnicamente hablando.

El lanzamiento, además, fue impactante. En pocos días, Sora se colocó en la cima de la App Store y contabilizaba un millón de descargas en apenas cinco días. 

La aplicación encarnaba entonces la nueva carrera hacia la IA creativa. Sin embargo, la euforia no duró. Desde enero, el interés de los usuarios disminuía visiblemente, tras el pico de curiosidad de las primeras semanas.

El problema es en realidad estructural. Generar vídeo de calidad requiere una potencia de cálculo colosal: muchos GPU, una infraestructura pesada, y una factura mucho más elevada que la del texto o la imagen. 

Para OpenAI, que busca consolidar su modelo económico antes de una probable salida a bolsa, mantener un producto tan demandante de recursos se volvió difícilmente justificable.

OpenAI opta por el dinero del B2B en vez del sueño hollywoodense

El cierre de Sora no solo cuenta el fracaso de una aplicación. Revela sobre todo las nuevas prioridades de OpenAI. Sam Altman concentra ahora sus recursos en los segmentos más rentables: texto, código, agentes IA y herramientas de productividad. La empresa se reorienta hacia donde los clientes ya pagan, y pagan bien.

Esto es lo que hace que este abandono sea particularmente simbólico. Sora era la vitrina espectacular de OpenAI. Pero en la economía real de la IA, no son los productos más virales los que triunfan. Son los más útiles, los más integrables en la empresa, y sobre todo los más monetizables.

El golpe es aún más duro dado que la asociación con Disney se derrumba al mismo tiempo. El acuerdo preveía el acceso a más de 200 personajes de Marvel, Pixar o Star Wars, así como una inversión de mil millones de dólares. Nunca verá la luz.

La paradoja es dura: mientras la demanda mundial por vídeo IA crece, OpenAI se retira justo cuando el mercado madura. Pero esta retirada no es un reconocimiento de debilidad. Es un cálculo frío y consciente, en la guerra de la IA, el verdadero premio no está en el entretenimiento, sino en las herramientas que hacen ganar tiempo y dinero.

La ironía es aún mayor: mientras Sora baja el telón, Seedance 2.0 triunfa en China y el apetito global por vídeo IA no decae. OpenAI ha hecho, pues, una elección clara: dejar de lado lo espectacular para privilegiar lo útil y lo monetizable.

Sora quedará sin duda como el producto más efímero de la historia de la IA: seis meses de euforia, un mil millones esfumado, y luego el silencio. OpenAI, en cambio, ya mira hacia otro lado. Y el mercado de la inteligencia artificial sigue su carrera hacia los 4.8 billones de dólares estimados para 2033.

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Fenelon L.

Apasionado por Bitcoin, me encanta explorar los intrincados detalles de la blockchain y las criptomonedas y comparto mis descubrimientos con la comunidad. Mi sueño es vivir en un mundo donde la privacidad y la libertad financiera estén garantizadas para todos, y creo firmemente que Bitcoin es la herramienta que puede hacer esto posible.

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