¿Los centros de datos abandonarán pronto la Tierra? Esta perspectiva, durante mucho tiempo reservada para la ciencia ficción, adquiere una dimensión muy real con la estrategia impulsada por SpaceX. Ante la explosión de las necesidades energéticas de la inteligencia artificial, la órbita terrestre se impone ahora como una nueva frontera para las infraestructuras digitales. Mucho más que un proyecto espacial, esta evolución podría cambiar las reglas de la economía tecnológica mundial, influyendo tanto en las inversiones de los mercados financieros como en las estrategias de los gigantes de la tecnología.