Publicado este 16 de junio, el informe mensual de la Oficina Nacional de Estadísticas china (NBS) no se limita a una serie de datos macroeconómicos, sino que revela una fractura estructural mayor, obligando ya a los gestores de fondos mundiales a revisar sus asignaciones de activos de riesgo. En un contexto financiero ultra-conectado, la incapacidad de Pekín para reactivar su demanda interna, mientras sus fábricas tecnológicas funcionan a pleno régimen, dibuja los contornos de un arbitraje inédito para el bitcoin, históricamente ligado a los flujos de liquidez mundiales.