La informática cuántica se impone poco a poco como el próximo gran desafío del bitcoin, avivando los temores de una falla estructural en el corazón de la criptografía. Ante este aumento de preocupaciones, Bernstein decide: no hay un escenario catastrófico a corto plazo. La cuestión no sería la supervivencia de la red, sino su capacidad para evolucionar. Entre avances tecnológicos y adaptación del protocolo, Bitcoin entra en una fase clave donde la anticipación y la innovación podrían redefinir su futuro.