El estrecho de Ormuz está bloqueado desde hace varias semanas, perturbando uno de los principales corredores del comercio petrolero mundial. Para mantener sus exportaciones, Arabia Saudita ha llevado su oleoducto Este-Oeste a plena capacidad. Esta respuesta técnica no es suficiente para compensar la desorganización del mercado. El rápido aumento de los precios del crudo revela una fragilidad estructural del suministro mundial, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas.