Durante mucho tiempo confinada a las especulaciones sobre el bitcoin, la informática cuántica se está adentrando ahora en un ámbito mucho más sensible: el de las mensajerías cifradas. Detrás del debate sobre la seguridad de las cadenas de bloques, surge otra amenaza, más inmediata: el hecho de que datos privados interceptados hoy puedan ser descifrados mañana. Investigadores e industriales alertan sobre este cambio, que desplaza la línea del frente hacia herramientas como Signal o Threema.
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