El oro avanza y Bitcoin podría seguir el movimiento
Mientras el oro encadena récords y roza los 5.000 $ la onza, parte del bando Bitcoin martilla la misma idea. El mercado del BTC aún no habría empezado de verdad.

En resumen
- El oro roza los 5.000 $ la onza y refleja una necesidad de protección muy marcada.
- Bitcoin se mantiene alrededor de 90.000 $, y los partidarios hablan de un simple desfase.
- El futuro dependerá sobre todo de la liquidez y del regreso (o no) del apetito por el riesgo.
El oro capta la atención, y no es casualidad
Viernes 23 de enero de 2026, el oro volvió a hacer historia. Sus niveles oscilan entre 4.950–4.970 $ la onza, tras un nuevo máximo intradía. Esto ya no es una simple tendencia, es una tracción.
El combustible es conocido, pero sigue siendo potente. Un dólar más débil hace que el oro sea más «asequible» para muchos compradores no estadounidenses. También influyen las expectativas de reducción de tasas, porque el oro no genera intereses. Cuando el rendimiento real baja, el oro respira mejor.
Los grandes actores ya no fingen dudar. Goldman Sachs elevó su objetivo para finales de 2026. Insistió en la demanda vía ETF y en las compras de bancos centrales. Cuando este tipo de discurso se vuelve habitual, el mercado toma apariencia de «nueva normalidad».
El enfrentamiento no es solo financiero. Es casi cultural. El oro encarna la conservación y el reflejo patrimonial. Bitcoin encarna la portabilidad y la verificabilidad, pero arrastra una volatilidad que aún asusta. Ambos pueden coexistir, sin copiarse.
También hay que desconfiar de conclusiones demasiado tajantes. En 2025, algunas lecturas de mercado mostraron que el oro podía sobresalir mientras Bitcoin estancaba, sin que eso significase una fuga duradera fuera de la cripto. El capital no siempre sale a lo grande. A veces, solo cambia de ritmo.
Bitcoin frente al oro: ¿un retraso o un cambio de ritmo?
Al lado, Bitcoin parece caminar en arena. Navega alrededor de 89.000–90.000 $ cuando el oro acelera. Para un activo que habituó al público a velas espectaculares, es casi frustrante.
La comparación más punzante no se hace en dólares. Se hace en onzas de oro. En esta «ratio BTC/oro», Bitcoin ha caído a niveles cercanos a mínimos de dos años. Para los escépticos, es un veredicto.
Para los convencidos, es más un problema de calendario. No un problema de naturaleza. El oro suele tomar el ascensor primero cuando vuelve el miedo, luego Bitcoin sigue cuando el mercado vuelve a gustar del riesgo.
Hay una lógica de flujos, muy humana. En época de estrés, el dinero va primero a donde ya sabe ir. El oro tiene ese raro talento: tranquiliza incluso a quienes no quieren aprender nada nuevo. Basta con comprar y luego olvidar.
Luego, puede producirse la rotación. No porque el oro «decepcione». Más bien porque algunos inversores quieren un activo más asimétrico. Bitcoin ofrece ese perfil: una rareza programada, y un mercado capaz de acelerar de golpe. A veces es una cualidad. A veces un defecto.
Esta apuesta también se basa en un detalle que los debates suelen ocultar. El oro reacciona muy bien a la duda. Bitcoin, en cambio, reacciona a menudo a la liquidez. Cuando vuelve el apetito por el riesgo, el BTC puede recuperar en semanas lo que otros activos han construido más lentamente.
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Enseignante et ingénieure IT, Lydie découvre le Bitcoin en 2022 et plonge dans l’univers des cryptomonnaies. Elle vulgarise des sujets complexes, décrypte les enjeux du Web3 et défend une vision d’un futur numérique ouvert, inclusif et décentralisé.
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