Hemos visto modas más ruidosas. Pero rara vez una moda tan corporativa. En 2025, los DAT, esas empresas que ponen Bitcoin u otros criptoactivos en el corazón de su tesorería, se multiplicaron a una velocidad casi sospechosa. Y ya, algunos dirigentes del sector hablan del 2026 como un pasillo estrecho, donde muchos no pasarán.