Bitcoin muestra una señal más constructiva: los grandes poseedores venden menos, mientras que los mineros aún frenan sus ventas a pesar de la presión creciente.
Bitcoin muestra una señal más constructiva: los grandes poseedores venden menos, mientras que los mineros aún frenan sus ventas a pesar de la presión creciente.
Durante mucho tiempo confinada a las especulaciones sobre el bitcoin, la informática cuántica se está adentrando ahora en un ámbito mucho más sensible: el de las mensajerías cifradas. Detrás del debate sobre la seguridad de las cadenas de bloques, surge otra amenaza, más inmediata: el hecho de que datos privados interceptados hoy puedan ser descifrados mañana. Investigadores e industriales alertan sobre este cambio, que desplaza la línea del frente hacia herramientas como Signal o Threema.
El auge fulgurante de la informática cuántica reaviva los temores de un hackeo masivo de bitcoin. De hecho, la revelación por parte de Microsoft de su chip Majorana 1, potencialmente capaz de alcanzar el millón de qubits, ha alimentado las especulaciones sobre el fin de la inviolabilidad de las claves privadas. Sin embargo, Graham Cooke, exejecutivo de Google y hoy CEO de Brava Labs, descarta esas preocupaciones. Según él, la criptografía de bitcoin sigue fuera de alcance, incluso para las máquinas más avanzadas.