Mientras la cripto tose y el retail retira sus fichas, las stablecoins se inflan guiadas por bots, impulsadas por el rendimiento, mientras el dólar tokenizado cambia de dueño.
Mientras la cripto tose y el retail retira sus fichas, las stablecoins se inflan guiadas por bots, impulsadas por el rendimiento, mientras el dólar tokenizado cambia de dueño.
Volumen en llamas, traders al acecho, SEC al acecho: XRP rebosa y se lanza. Las resistencias titubean, el ascenso hacia 3 $ quizás se escriba ante nuestros ojos.
XRP, la crypto que estaba dormida, sale de su coma digital con un despertar digno de un terremoto, flirtea con los máximos y hace su aparición en el radar de los traders.
Un viento frío sopla sobre la cripto. El impulso post-electoral se agota. Bitcoin y Ethereum tambalean. El mercado mira hacia otro lado, incierto, sin brújula, a la espera de un próximo soplo.
El Bitcoin, héroe cansado, lucha contra una iliquidez feroz. En enero, los analistas escudriñan las estrellas: ¿105,000 $ o falso esperanza?