El reciente auge de actividad en Ethereum podría ser menos una señal de euforia que un ruido de fondo malicioso. Un investigador de seguridad, Andrey Sergeenkov, estima que una parte de este aumento se parece a una campaña de “address poisoning”, una variante de dusting que se aprovecha de las tarifas de transacción que han estado muy bajas desde diciembre. La “retención de actividad” casi se habría duplicado en un mes, alrededor de 8 millones de direcciones, mientras que las transacciones diarias alcanzaron un récord cercano a 2,9 millones.