Mientras los metales preciosos recuperan terreno y Washington evita la parálisis presupuestaria, el ecosistema cripto tambalea. El sentimiento de los inversores se derrumba, alcanzando su nivel más bajo desde marzo. De hecho, señales técnicas alarmantes revelan un posible punto de quiebre. En un clima de desconfianza generalizada, el mercado parece entrar en una fase crítica donde el miedo dicta ahora los movimientos. Este brusco cambio de tendencia plantea interrogantes sobre la solidez del tan esperado rebote por los actores del sector.