Septiembre, durante mucho tiempo sinónimo de retroceso para el bitcoin, parece perder su maldición. Este mes históricamente desfavorable para los activos de riesgo inicia, por tercer año consecutivo, una dinámica contraria. Respaldado por un contexto macroeconómico flexible y flujos institucionales estructurantes, el mercado da señales de madurez. La reina de las criptos ya no sufre el calendario: lo redefine.