Los récords de riqueza rara vez cambian de escala. Sin embargo, Elon Musk acaba de superar un hito sin precedentes, con una fortuna estimada en más de 800 mil millones de dólares, un nivel que ningún individuo había alcanzado desde John D. Rockefeller en 1913. Esta progresión vertiginosa va más allá de un desempeño personal, pero ilustra una concentración de capital sin precedentes en la era de los gigantes tecnológicos. Entre ruptura histórica y ambiciones desmedidas, este nuevo umbral plantea preguntas sobre las dinámicas económicas en curso y sus implicaciones globales.