Los pequeños tenedores abandonan el XRP, las ballenas compran sin dudar. Esta fractura inédita dentro del ecosistema Ripple revela una transferencia masiva de tokens entre inversores con estrategias opuestas. Los datos on-chain muestran que las carteras modestas capitulan debido a la volatilidad, mientras que las grandes fortunas refuerzan metódicamente sus posiciones. Este cambio ocurre mientras el XRP ha rebotado más de un 8 % en cinco semanas y ha retomado los 1,16 dólares. Una señal así podría decir mucho más sobre la dinámica del mercado que la sola evolución de su precio.