Mientras que el mercado de criptomonedas lucha por encontrar una dirección clara, China acelera discretamente su estrategia en un terreno totalmente distinto. El Banco Popular de China (PBOC) acaba de aumentar una vez más sus reservas de oro, confirmando una política de acumulación llevada a cabo durante varios meses. Esta elección refleja la voluntad de Pekín de reforzar su autonomía financiera en un entorno marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbres monetarias y la puesta en cuestión del orden económico mundial.