Mientras la industria cripto multiplica las salidas a bolsa para ganar legitimidad, Ripple opta por otro camino. Contra todo pronóstico, su presidenta Monica Long descartó cualquier IPO, a pesar de una valoración de 40 mil millones de dólares y el fin de la batalla con la SEC. Así, contrario a las señales enviadas al mercado, esta negativa marca una voluntad asumida: mantenerse independiente para controlar mejor su crecimiento y su gobernanza, mientras consolida su estatus en un panorama regulatorio en plena mutación.