La evolución de los índices bursátiles mundiales se utiliza a menudo como barómetro para medir el impacto de las olas tecnológicas e industriales que redefinen nuestro siglo. Menos de un mes después de una entrada en Bolsa histórica, la empresa aeroespacial SpaceX dará un nuevo paso decisivo el próximo 7 de julio, en la apertura de los mercados, al integrarse en el índice Nasdaq-100. Esta decisión constituye un cambio importante para la valoración de la firma de Elon Musk y para el conjunto de los flujos de capital a escala internacional, marcando la convergencia rápida entre grandes potencias industriales y mecanismos de automatización de las inversiones pasivas.