La regulación a veces se asemeja a una habitación demasiado ordenada. Nada sobresale. Ni una corriente de aire. Y eso es precisamente lo que Vitalik Buterin reprocha a la Unión Europea: querer un internet "limpio", sin asperezas, hasta el punto de reducir el oxígeno disponible para la innovación crypto. En un largo mensaje publicado en X, el cofundador de Ethereum señala donde duele: la Ley de Servicios Digitales (DSA) no se contentaría con contener los daños, buscaría suprimir el espacio mismo donde nacen las ideas controvertidas.