A pesar de las incertidumbres que pesan sobre el contexto mundial, la economía francesa sorprende por su capacidad para mantener un equilibrio precario. Mientras que el crecimiento nulo previsto para finales de año podría haber anunciado días oscuros, varios indicadores sugieren una resistencia inesperada. Sin embargo, este panorama no es ni negro ni rosa, según las palabras del gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau.