En unas pocas horas, la escena cripto podría conocer uno de sus giros más simbólicos. El bitcoin, al borde del nuevo año, parece dudar entre la renovación de un cuento alcista… o el inicio de una era de dudas. El soplo mágico de 2025 tarda en operar, y si la última vela anual se tiñe de rojo, tal vez haya que esperar a 2026 para soñar de nuevo. Para los inversores, esta semana es mucho más que una simple transición de calendario: es un pulso entre los creyentes y los cansados.