En Francia, la ola de secuestros relacionados con la cripto se debe menos a la tecnología que a la visibilidad de las víctimas. Según la policía, los organizadores radicados en el extranjero orquestarían estos ataques mediante intermediarios locales, siguiendo un patrón repetido de detección, reclutamiento y ejecución, donde la cripto se convierte en una señal de riqueza "fácilmente convertible".