Bruselas contiene la respiración. Con la aproximación del 1 de agosto, el conflicto comercial con Washington se desliza hacia el enfrentamiento estratégico. Ante la amenaza de un recargo del 30% sobre las importaciones europeas, París y Berlín exigen una respuesta firme. Su objetivo: empujar a la UE a activar, por primera vez, el instrumento anti-coacción.