Las DAO sueñan con un mundo donde las decisiones se toman "por la multitud". En la práctica, la multitud bosteza. Y Vitalik Buterin acaba de señalar el verdadero nudo: no es (solo) un problema de reglas, es un problema de atención. Demasiados votos, demasiados temas, demasiada tecnicidad... y al final, una minoría decide mientras la mayoría deja pasar.