Mientras la rentabilidad de la minería se erosiona y el hashprice retrocede, la red Bitcoin registra un aumento de potencia sin precedentes. Este 18 de agosto, el hashrate subió a 966 EH/s, rozando un máximo histórico, a pesar de tarifas de transacción casi nulas y una creciente presión económica sobre las empresas mineras. Este contraste asombroso entre tensión económica y robustez técnica plantea la pregunta: ¿cómo logra el ecosistema minero mantener, e incluso fortalecer, su seguridad en un contexto tan desfavorable?