Mientras que el oro pulveriza un nuevo récord por encima de los 5,300 dólares la onza, Bitcoin se estanca por debajo de los 90,000 dólares. Este contraste brutal entre dos activos a menudo presentados como refugios genera preguntas. ¿Por qué el metal precioso atrae masivamente capital, mientras que la criptomoneda principal se mantiene estancada? En un contexto económico tenso, este desajuste revela un cambio en la percepción de los inversores frente a la incertidumbre.