La Cámara de Representantes estadounidense ha dado un nuevo paso en la regulación de las inversiones realizadas por los elegidos. Los representantes han aprobado un texto que ahora prohíbe la compra de acciones cotizadas por los miembros del Congreso, sus cónyuges y sus hijos a cargo, mientras les permite conservar y luego vender los títulos ya poseídos. Esta decisión abre un nuevo debate sobre la prevención de conflictos de interés antes del examen del proyecto de ley por el Senado.