En Francia, la deuda pública cristaliza las tensiones políticas, alarma a los mercados y debilita la soberanía presupuestaria. Con más de 3 400 mil millones de euros por pagar y unas tasas en fuerte aumento, el país se expone a un riesgo sin precedentes. François Bayrou incluso ha esgrimido la amenaza de una puesta bajo tutela del FMI, mientras los inversores comienzan a dudar.