En Francia, el aumento de los secuestros relacionados con las criptomonedas ya no son hechos aislados, sino una dinámica preocupante que se establece de forma duradera. Detrás de estos ataques dirigidos, emerge un nuevo tipo de delincuencia que mezcla una localización precisa, presión psicológica y explotación de las fallas del sistema. Mientras las autoridades luchan por frenar el fenómeno, algunas voces, especialmente la del artista Pascal Boyart, se alzan para denunciar la falta de reacción frente a una amenaza que ahora afecta a inversores, empresarios y actores del Web3 en su vida diaria.