La interconexión creciente entre las finanzas tradicionales y el ecosistema de las criptomonedas acaba de alcanzar un hito crítico, materializado por una señal de capitulación técnica mayor en el mercado de materias primas. Mientras los inversores mundiales intentan descifrar las nuevas dinámicas de rotación de capitales que operan este año, el oro, pilar histórico de los valores refugio, sufre una corrección de una magnitud sin precedentes. Esta ruptura de tendencia, que sacude las certezas de los gestores de fondos institucionales y de los observadores del Web3, ocurre en un contexto macroeconómico en plena transformación.