La historia de los mercados financieros a menudo se cuenta a través de las crisis psicológicas de sus actores más expuestos, y el sector de las criptomonedas acaba de dar una ilustración espectacular. El giro brusco de un inversor experimentado, proveniente de la élite de Silicon Valley, desnuda la fragilidad de las certezas tecnológicas frente a la brutalidad de los ciclos económicos de la blockchain. Mientras el mercado atraviesa un período de fuertes turbulencias, esta decisión radical hace eco a las dudas latentes de una parte de la comunidad tecnológica.