La red de Bitcoin tambalea frente al invierno estadounidense. En enero, una ola de frío extremo paralizó una parte del territorio de Estados Unidos, provocando una desaceleración brusca de la actividad minera. Mientras que Estados Unidos concentra ahora una gran parte del hashrate mundial, este episodio subraya la dependencia del sector a las infraestructuras energéticas locales. La caída repentina de la producción cuestiona la capacidad real de la red para resistir choques climáticos y los límites de un modelo considerado resiliente.