Mientras los referentes monetarios se derrumban, bitcoin se impone como el activo estrella de un nuevo orden financiero. Superando los 125.700 dólares, alcanza un máximo histórico y lleva su capitalización más allá de los 2.500 millones de dólares. Esta subida vertiginosa ocurre en un clima de tensiones políticas en Estados Unidos y fragilidad del dólar, redibujando las líneas de fuerza de los mercados mundiales. Este umbral simbólico señala un cambio profundo de confianza hacia una alternativa descentralizada.