Las criptomonedas nunca han estado tan cerca del poder estadounidense. En el momento en que el Congreso examina textos decisivos para el futuro del sector, las declaraciones financieras de la Casa Blanca revelan que Donald Trump ha generado ingresos colosales relacionados con el ecosistema cripto. Esta convergencia entre intereses privados y decisiones públicas alimenta un debate explosivo en Washington. Una pregunta domina ahora: ¿puede la regulación de estos activos seguir percibiéndose como imparcial cuando el presidente de los Estados Unidos figura entre los principales beneficiarios de esta industria?