OpenAI enfrenta la denuncia más grave desde su creación. Siete familias estadounidenses acusan a la empresa de haber apresurado el lanzamiento de GPT-4o, su último modelo de inteligencia artificial, sin medidas de seguridad suficientes. De hecho, varios suicidios ocurrieron tras intercambios con el chatbot. Para los demandantes, la IA no solo falló en prevenir la angustia psicológica, sino que la habría validado.