Mientras las grandes potencias emergentes multiplican los llamados a reducir su dependencia del dólar estadounidense, un actor clave acaba de cerrar la puerta a cualquier intento de ruptura: India. En un contexto internacional tenso, donde las sanciones occidentales empujan a algunos países a explorar alternativas al sistema monetario dominado por el billete verde, Nueva Delhi elige jugar la carta de la estabilidad. Al afirmar que no tiene "absolutamente ningún interés" en involucrarse en una dinámica de dedolarización, India envía una señal fuerte a sus socios dentro de los BRICS y del Sur global.