Mientras que los stablecoins preocupan a numerosos bancos centrales, el BCE adopta un tono sorprendentemente mesurado. En su última revisión de estabilidad financiera publicada el 20 de noviembre, estima que estos activos representan « un riesgo limitado » para la zona euro. Una posición tranquilizadora, que la institución justifica por una adopción aún marginal y un marco regulatorio ya establecido. Sin embargo, tras esta aparente calma, el BCE llama a la vigilancia ante una rápida evolución del mercado y los riesgos transfronterizos emergentes.