En Múnich, los aplausos no disiparon la incomodidad. Un año después de los ataques verbales de 2025, la relación transatlántica sigue marcada por la desconfianza. Ante líderes europeos aún molestos, Marco Rubio intentó reafirmar la solidez de la asociación entre Estados Unidos y Europa. Pero tras las fórmulas diplomáticas y las referencias históricas, persiste una pregunta: ¿son suficientes las palabras para compensar decisiones políticas que han debilitado durablemente la confianza?