El bitcoin no se debilita debido a sus propios límites, sino porque el clima económico mundial reordena las cartas del riesgo. Entre señales contradictorias procedentes de Estados Unidos y los cambios monetarios en Japón, los inversores reconsideran sus prioridades. De hecho, la criptomoneda principal, que ha sido el motor de los mercados en los últimos meses, retrocede en las carteras. Este cambio no dice nada sobre su solidez intrínseca, sino todo sobre la nerviosidad ambiente ante una política monetaria que, por ahora, sigue siendo imprevisible.