Menos de dos años después de la entrada en vigor de MiCA, la ambición de un marco europeo unificado para las criptomonedas titubea. Entre divergencias nacionales, críticas institucionales y tensiones sobre el passporting, la Unión Europea tiene dificultades para ofrecer la coherencia prometida. Y ahora, la ESMA aboga por retomar el control, con el riesgo de avivar las tensiones entre Bruselas y los reguladores nacionales.