La inteligencia artificial ya no solo revoluciona las empresas, sino que ahora también ataca el mercado laboral. En Wall Street, la preocupación aumenta un nivel. Jamie Dimon, jefe de JPMorgan, reconoce abiertamente que la IA amenaza empleos y llama a una reacción inmediata. Su constatación contrasta con los discursos tecnófilos dominantes y confirma una realidad ya en marcha. Entre ganancias de productividad y riesgos sociales, la revolución de la IA entra en una fase concreta, donde las decisiones políticas se vuelven inevitables.