Mientras el conflicto en Ucrania alcanza un punto crítico, Kiev y sus aliados occidentales avanzan una propuesta de alto el fuego de 30 días, integral y sin condiciones. Apoyada por Washington y las principales capitales europeas, esta iniciativa busca abrir una brecha hacia las negociaciones. Sin embargo, más allá del llamado a la tregua, una interrogante domina: ¿verá Moscú una verdadera mano tendida o una maniobra táctica que oculta una ventaja estratégica para Ucrania? La respuesta podría rediseñar el equilibrio de fuerzas en el ámbito diplomático.