Solana resistió uno de los ataques DDoS más intensos jamás registrados en una blockchain pública, con un pico de 6 terabits por segundo. La red se mantuvo estable, sin interrupciones ni degradación notable. Esta prueba involuntaria, ocurrida en un contexto de tensiones técnicas recurrentes en el ecosistema, marca un punto de inflexión. Durante mucho tiempo criticada por sus inestabilidades, Solana muestra hoy una robustez que podría cambiar su lugar en la jerarquía de infraestructuras descentralizadas.