En Canadá, la regulación de las criptomonedas se introduce ahora en el juego democrático. Una reforma electoral propone prohibir las donaciones en cripto para contrarrestar los riesgos de interferencia extranjera y financiamiento opaco. Esta iniciativa sitúa estos activos en el centro de un debate estratégico, en la encrucijada de la seguridad nacional y la transparencia política. Detrás de esta decisión se dibuja una creciente tensión entre innovación financiera y protección de los procesos electorales.