Donald Trump se negó a conceder el perdón a Sam Bankman-Fried, el ex-CEO de FTX, implicado en uno de los mayores escándalos de la historia de las criptomonedas. Esta decisión, lejos de ser anecdótica, cuestiona el equilibrio entre la política y la industria cripto. También plantea preguntas sobre la regulación del sector y el futuro de los dirigentes acusados de fraude, en un contexto donde la confianza de inversores y reguladores ya está debilitada.