Mientras la desconfianza se instala en el ecosistema cripto, Pi Network aviva las tensiones con una decisión controvertida: un bloqueo voluntario de tokens a cambio de un bono de minería que puede llegar hasta el 200 %. En un contexto de precios en caída libre y liquidez atonía, la iniciativa provoca la indignación de una comunidad ya afectada por los retrasos técnicos y la ausencia de casos de uso.