Mientras Occidente defiende la supremacía del dólar y del euro, Moscú y Pekín aceleran su divorcio de estas divisas. Vladimir Putin confirmó que los intercambios ruso-chinos se hacen ahora casi exclusivamente en rublo y yuan. Este cambio, sostenido por un espectacular aumento del comercio bilateral y una estrategia asumida, podría marcar un paso decisivo hacia un orden financiero multipolar.