Desde principios de julio, los inversores prestan a Italia a un tipo inferior al exigido para Francia. De hecho, la curva se ha invertido por primera vez desde 2005, debilitando la posición de París en la jerarquía del riesgo soberano en la zona euro. Sin embargo, Francia mantiene una mejor calificación. Esta paradoja remite a una realidad perceptible: los mercados dudan. Y en esta incertidumbre, los activos alternativos están ganando terreno.