El Banco de Japón acaba de ofrecer un apoyo indirecto a Bitcoin. Al enfriar las expectativas de una subida de tasas a finales de abril, reduce uno de los grandes riesgos que pesaban sobre el mercado cripto. La señal es discreta, pero su efecto es poderoso: el yen permanece débil, la financiación sigue siendo barata, y los activos riesgosos respiran mejor.